a Pocita se encontraba en lo que actualmente es la calle Francisco Pizarro, aproximadamente a la altura del número 37. Se trataba de un pozo pequeño, con un brocal redondo en pieza única de granito de menos de un metro de diámetro y aproximadamente un metro de altura. Daba poca agua y se utilizaba para usos domésticos principalmente, dado que, como la mayoría de los pozos del casco urbano, su agua era sosa, por lo que raramente se utilizaba para beber. Cuentan que a pesar de todo, este agua era menos sosa que las de otros pozos del municipio, por lo que al lavar con ella hacía más espuma. También se utilizó para abrebar ganados en corrales y huertos cercanos.

ste era sin lugar a dudas uno de los pozos más codiciados de todo el pueblo, posiblemente por la calidad del agua, que al ser menos fuerte le hacía ser más apreciada. Daba agua todo el año, pero en verano prácticamente se secaba, por lo que sólo lo más madrugadores, y a fuerza de "rayar" el fondo del pozo, conseguían sacar algo de fruto. En invierno daba buena cantidad y desbordaba por debajo del brocal, por lo que el agua corría calle abajo, siendo este el nacimiento del arroyo que cruzaba desde este punto todo el pueblo: el Arroyo de la Capilla.

ace algunos años, con la introducción del agua corriente y el cementado posterior de las calles, el pozo fue tapado y ya no queda ningún resto que atestigüe el lugar exacto de su emplazamiento.