l Pocino de los Esperaderos, también llamado por muchos del pueblo Pozo de los Espilaeros, se encontraba en lo que hoy es la calle Queipo de Llano, a la altura del número 25. Debe su nombre al hecho de que donde se encontraba era el límite del pueblo por ese lado y era donde se esperaba a la gente que venía de Plasencia, antaño a lomos de caballería y más tarde en la "empresa" (autobús que hacía el recorrido por varios pueblos). Se trataba de un pozo bastante profundo, con un brocal redondo, en pieza única de granito, de algo menos de un metro de diámetro y menos de un metro de alto, similar al Pocillo del Ejido o a la Pocita. El agua que daba era muy sosa, por lo que no se utilizaba para boca, siendo su uso principalmente el derivado de los quehaceres domésticos e higiene así como el abastecimiento de animales. Como todos los pozos del casco urbano, proporcionaba bastante agua durante el invierno, pero durante el verano el agua que daba era poca o se secaba.

ras la entrada del agua corriente en el pueblo el pozo se cegó y se tapó, poniendo en su lugar una fuente con varios grifos ("caños") pegada a la pared cercana, que proporcionaba agua potable durante todo el año. Esta es la fuente que podéis ver en la fotografía (y un servidor con treinta y tantos menos). Años más tarde, con la remodelación de la calle, también fue retirada.